Podemos acercarnos a un país a
través de los diferentes sentidos, sirva como ejemplo el oído para conocer su
música y sus ritmos, o la vista para admirar sus paisajes y su legado
artístico. Yo quiero proponeros que descubráis España a través del gusto, a
través de los sabores de algunos de los productos más característicos y
representativos de su reputada tradición gastronómica.
En la actualidad la cocina
española goza de gran prestigio a nivel internacional y muestra de ello es que resulta
cada vez más habitual encontrar platos como la paella, el gazpacho o la
tortilla de patatas en los menús de cualquier restaurante fuera de España.
También es cada vez más normal encontrar tapas más allá de nuestras fronteras.
Las tapas son nuestra seña de identidad, una forma de comer variado a base de
pequeñas porciones de un alimento o un plato, generalmente en un contexto
informal y en buena compañía.

Muchos platos y tapas adquieren
una dimensión especial cuando son elaborados o vienen acompañados con productos
de una calidad reconocida, protegida y garantizada. En España tenemos motivos
suficientes para presumir de un patrimonio gastronómico cada vez más valorado
en el mercado nacional e internacional.
Somos un país líder en la exportación
de aceites y vinos. De nuestro oro líquido, algunas Denominaciones de Origen
como Priego de Córdoba o Rincón de la subbética han conseguido premios y reconocimientos
que las sitúan entre los mejores aceites de su categoría a nivel mundial. Por
otro lado, los amantes del buen vino pueden encontrar el acompañamiento ideal
para sus platos con un Ribera del Duero, un Rioja, un vino de Toro, un Rìas
Baixas… las posibilidades son innumerables, aunque la sidra asturiana puede
convertirse a veces en una buena alternativa. Otra forma de acompañar un buen
vino es con una degustación de quesos. El queso manchego -producido en la
tierra de don Quijote-, el Idiazábal vasco y el queso de tetilla gallego, entre
otros, son protagonistas habituales en las mesas españolas.
La industria
conservera española también cuenta con productos de calidad como las anchoas
del Cantábrico o los mejillones de Galicia. Pero si hablamos de alta calidad, singularidad
y exclusividad el rey indiscutible es el jamón de bellota, el famoso pata negra: el de Jabugo es famoso por satisfacer
los paladares más exigentes. Guijuelo y Dehesa de Extremadura son otras de las denominaciones líderes en este sector y
comercializan también otros productos ibéricos (dignos de veneración todos
ellos) como el chorizo, el lomo, el salchichón o la morcilla, capaces de
transportar al paladar sabores peninsulares a precios más asequibles. Para
terminar un consejo, intente acompañarlos siempre de un buen pan, un poquito de
aceite, un chato de vino y si es posible, de una buena charla.
